Actualmente, en el estado de Chihuahua existen alrededor de 40 proyectos de exploración y desarrollo minero, de los cuales la mayoría se ubica en la sierra y la región sur, así lo dio a conocer César Fernández, vicepresidente de Sustentabilidad del Clúster Minero de Chihuahua y representante de Cima Consultores Ambientales. El especialista destacó que, aunque la actividad minera se está recuperando, el número de exploraciones disminuyó considerablemente en el sexenio pasado debido a cambios en la Ley Minera.
Fernández explicó que la etapa de exploración es un proceso de alta inversión y riesgo, ya que de cada 100 proyectos que se realizan, en ocasiones ninguno llega a consolidarse como mina. “Es invertir, invertir e invertir sin garantías, pero cuando un proyecto se concreta, el impacto económico y socialpara la región es significativo”, comentó.
En la zona serrana, indicó, se concentran inversiones estratégicas tanto nacionales como extranjeras, con capital proveniente de Canadá y China, entre otros países. Ejemplificó con casos como Batopilas, donde recientemente una empresa mexicana adquirió concesiones para reactivar la exploración, así como nuevos proyectos en el centro del estado y en Parral, donde Minera Titán podría convertirse en un motor económico similar al que históricamente caracterizó a la región.
El representante minero detalló que, si bien las concesiones pueden ser numerosas, no todas cuentan con la suficiente cantidad de minerales para justificar la apertura de una mina. “Hoy tenemos cerca de 40 proyectos en todo Chihuahua, pero casi todos están hacia la sierra y la región sur, desde Ocampo y Pinos Altos hasta Jiménez, formando un corredor de exploración minera”, apuntó.
A pesar de la reducción de proyectos durante la administración pasada, Fernández reconoció que actualmente hay una recuperación paulatina, gracias a nuevos permisos y la reactivación de yacimientos antiguos favorecida por el alza en los precios de los metales. Esto, dijo, abre la posibilidad de que uno o varios proyectos en curso se conviertan en minas en operación.
El impacto de la minería en las comunidades donde se establece es considerable, ya que además de generar empleos bien remunerados, suele llevar infraestructura básica que, de otro modo, sería difícil de obtener. “En muchos lugares, si no fuera por la mina, no habría electricidad, agua potable, escuelas, plazas u hospitales”, resaltó el directivo.
Asimismo, señaló que una mina puede convertirse en un polo de desarrollo durante su tiempo de vida, pero también tiene la responsabilidad de planificar un cierre ordenado y dejar alternativas económicas a la población. “Se trabaja con la gente para que, al término de la operación, puedan continuar con otras actividades productivas”, añadió.
Finalmente, Fernández subrayó que el incremento reciente en los precios de los metales está motivando que proyectos antiguos vuelvan a ser evaluados y retomados, lo que podría derivar en nuevas oportunidades para la industria y las comunidades mineras de Chihuahua.






