La carrera por la gubernatura de Chihuahua se desarrolla en medio de una creciente presión de Estados Unidos sobre figuras de Morena y con una entidad donde la relación bilateral tiene un peso estratégico por su condición fronteriza.
La disputa por la gubernatura de Chihuahua rumbo a 2027 comienza a tomar forma en un escenario político en el que Morena enfrenta no sólo el reto de definir a su candidato, sino también el de elegir un perfil capaz de enfrentar un contexto nacional marcado por la creciente presión de Estados Unidos sobre integrantes del movimiento.
En Chihuahua, la contienda interna de Morena se concentra principalmente en Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, quienes formalizaron sus aspiraciones para encabezar al partido en la elección estatal. Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, busca nuevamente la candidatura después de haber participado en el proceso interno de 2020; mientras que Chávez, senadora con licencia, se ha consolidado como otra de las principales figuras del partido en la entidad.
La definición del candidato ocurre, además, en medio de diferencias entre los propios aliados de la llamada Cuarta Transformación. El Partido Verde ha manifestado su respaldo a Pérez Cuéllar y ha condicionado su participación en una eventual alianza a que él sea el candidato, mientras que el PT ha mostrado respaldo a Andrea Chávez. Esta división coloca a Morena ante el desafío de construir una candidatura que no sólo conserve la unidad interna, sino que permita mantener cohesionada a la coalición rumbo a 2027.
El escenario adquiere una dimensión adicional por la importancia estratégica de Chihuahua en la relación con Estados Unidos. La entidad comparte una extensa frontera con el país vecino y mantiene una relación estrecha en materia comercial, industrial y de seguridad, particularmente a través de Ciudad Juárez, uno de los principales puntos de conexión entre ambos países.
En este contexto, el factor estadounidense cobra relevancia en la discusión política local. Las recientes acciones de Washington hacia figuras vinculadas con Morena han elevado la atención sobre los perfiles que buscarán competir en las elecciones de 2027. La cancelación de la visa de Andy López Beltrán, por ejemplo, generó nuevas tensiones entre el gobierno estadounidense y el partido oficialista, aunque no existen acusaciones formales que expliquen públicamente la decisión.
Para Chihuahua, donde la frontera forma parte cotidiana de la dinámica económica y social, cualquier cambio en la relación bilateral puede tener repercusiones políticas. Por ello, la selección del próximo candidato de Morena no ocurre únicamente bajo la lógica de las preferencias internas del partido, sino en un entorno donde seguridad, migración, comercio y cooperación con Estados Unidos forman parte inevitable de la agenda.
Mientras las mediciones colocan a Pérez Cuéllar y Chávez como los principales contendientes dentro de Morena, el partido se prepara para definir su perfil mediante encuestas y negociaciones internas durante las próximas semanas. Algunas mediciones recientes han colocado a Pérez Cuéllar por encima de Chávez en las preferencias entre simpatizantes de Morena, aunque la competencia continúa abierta.
Así, Chihuahua se perfila como uno de los estados donde Morena deberá resolver con mayor cuidado su candidatura. La elección de 2027 no sólo pondrá a prueba la capacidad del partido para conservar su fuerza electoral en la entidad, sino también la manera en que sus candidatos enfrentarán un escenario nacional en el que la relación con Estados Unidos se ha convertido en un elemento cada vez más presente en la política mexicana.
En un estado fronterizo como Chihuahua, la disputa por la gubernatura ya no se juega únicamente dentro de Morena: el contexto bilateral también forma parte del tablero político.






