El Partido Demócrata logró avances en las elecciones intermedias de Estados Unidos y, según las primeras proyecciones de agencias y medios, recuperó el control de la Cámara de Representantes,hasta entonces dominada por los republicanos.
Los resultados preliminares estimaban que obtendría al menos 244 de los 435 escaños, por encima de los 218 necesarios para alcanzar la mayoría. En el Senado también consiguió arrebatar posiciones al partido del presidente Donald Trump, aunque el conteo continuaba en varios estados.
Entre los resultados que marcaron la jornada se encuentran los triunfos demócratas en Carolina del Norte, con Roy Cooper, y Texas, donde James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton, aliado de Trump. En Texas, ningún candidato demócrata había ganado un escaño senatorial desde 1988. Además, Jon Ossoff conservó su lugar en el Senado por Georgia. Las cifras definitivas dependerán de la conclusión del conteo electoral.
El costo de vida figuró entre los principales factores que influyeron en las decisiones de los votantes.
Encuestas realizadas durante la jornada señalaron que casi nueve de cada diez personas consideraron los precios como un elemento importante o crucial para emitir su voto. También hubo inconformidad con la política exterior: cerca de seis de cada diez consultados consideraron equivocada la intervención militar estadounidense contra Irán.
En materia migratoria, una proporción similar desaprobó las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las encuestas previas a la elección ya anticipaban una ventaja demócrata, mientras que los niveles de aprobación presidencial se ubicaban en torno al 35 por ciento. El avance de los cómputos determinará la distribución definitiva de los escaños.






